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Cuando los gemelos se imitan

A veces resulta extraño cómo algunos gemelos sienten una necesidad urgente hacer siempre lo mismo.

Mirad el siguiente ejemplo, que me contaron unos padres hace unas semanas en un congreso dedicado a gemelos:

Nuestros gemelos, varones de casi 4 años, idénticos, son muy parecidos físicamente y en sus conductas, hasta el extremo de que, si uno durante un paseo salta algunos adoquines, el otro retrocede lo andado para hacer lo mismo.

Si le decimos que siga avanzando porque tenemos prisa (en realidad no nos apetecen estos juegos), él se enfada y la situación se desborda con llantos y rabietas.

Parece un ritual: uno tiene que hacer lo mismo que el hermano; en caso contrario el mundo no está en paz. Nos preocupa.

Intentamos hacer actividades con cada uno por separado, pero ellos no quieren. Se niegan o bien el otro se apunta también.

Solo por la noche, cuando el papá saca al perro, a veces a uno le apetece venir y el otro se queda en casa. Pero esto es lo único que hacen separados’.

Este comentario se me quedó grabado en la cabeza y creo que se merece una reflexión en mi post semanal.

¿Debemos prohibir a los gemelos que se imiten? ¿Cuál es la mejor forma de gestionar la situación?

¿Debemos prohibir a los gemelos que se imiten? ¿Cuál es la mejor forma de gestionar la situación?

Es curioso pero ya en el útero podemos observar estas imitaciones en los gemelos. Hace unas semanas os hablé de la investigación de Alessandra Piontelli, en los años ’80, en la que estudió la vida prenatal de los gemelos. Os hablé de mellizos, niño y niña. Pero ella también estudió un caso de gemelos monozigóticos. Y es en este caso que los movimientos y las conductas de uno siempre son seguidos por los mismos movimientos del otro. Y en su vida posterior se sigue viendo este patrón.

[pullquote align=”left” cite=”” link=”” color=”” class=”” size=””]La imitación del hermano gemelo ya comienza en el útero[/pullquote]

Por tanto, imitar al hermano gemelo tiene ya su origen en el útero. ¿Qué hay detrás de ello? ¿Podemos y debemos cambiarlo?

Pensemos un momento en las gemelas australianas Anna y Lucy de Cinque. Ellas se sometieron a varias intervenciones quirúrgicas para parecerse aún más. Comparten un solo hombre. No conciben su vida sin la otra. Lo hacen todo juntas.

Y también hay otro caso de unas gemelas, 45 años, de Los Angeles que confiesan estar adictas a su similitud. Controlan y miden todo lo que comen e ingieren para no tener una diferencia en peso, por ejemplo. A modo de prueba, iniciada por una cadena televisiva que grabó la experiencia, tenían que pasar 24 horas separadas. Una se fue a un hotel y la otra se quedó en casa (viven juntas, sin parejas). Ambas lo pasaron fatal y decidieron que fue una vez, pero nunca más.

Son casos extremos en lo que las semejanzas entre los gemelos llegan a un límite.

Lo que ocurre en estos casos es que los gemelos no desarrollaron su identidad individual. Sabemos que los gemelos, al contrario con las personas únicas, tienen una doble identidad: la de ‘nosotros’ y la individual. Cada una de estas identidades es importante. A veces se desarrolla una al detrimento de la otra. Los casos descritos son un ejemplo de ello. También puede darse lo contrario: los gemelos desarrollan su identidad individual, pero no la gemelar. Pero esto ya es otro tema, para otro blog.

[pullquote align=”right” cite=”” link=”” color=”” class=”” size=””]Los gemelos deben conciliar su identidad individual con la identidad gemelar[/pullquote]

Volviendo al ejemplo de la familia antes mencionada, les aconsejé aprovechar este paseo al final del día para salir con uno de los niños. Era la única ocasión en la que los gemelos consentían estar separados. Por tanto, es un buen punto de salida.

Incluso me parece bien que cuando uno no quiere alguna vez, insistir en que vaya. A veces hay que presionar un poco a los hijos, por su propio bien. ¿Por qué? Los gemelos deben vivir situaciones en las que estén solos. Estos momentos privados les enseñan cómo es cada uno (no son meras replicas el uno del otro) y les ayuda a formar un concepto del ‘yo’.

También aprenden de este modo que los momentos sin el otro tienen su encanto y que no es algo que deben temer. Además, es un momento precioso para estar solo con uno de los padres y recibir atención personal. El contacto individual con el padre es importante para cualquier hijo, porque es a través de esta intimidad que un niño aprende quién es. El niño va contando cosas, el papá responde, el niño habla más, cuenta más cosas, el papá tiene más acceso a los pensamientos de este hijo…..etc.etc.

[pullquote align=”left” cite=”” link=”” color=”” class=”” size=””]Los gemelos necesitan momentos de soledad para conocerse a sí mismos[/pullquote]

Por tanto, les dije a los papás que no solo lo aprovecharan, sino que también ampliaran el tiempo de forma gradual, de solo 10 minutos a media hora. Y que desde esta costumbre ampliaran el tiempo individual, con visitas a los abuelos con solo uno; hacer la compra con solo uno, de ir al médico con uno, etc.

Y ¿debemos prohibirles que se imiten, tal como desandar lo andado? me preguntaron.

Las veces que lo hicieron, el grado de ansiedad fue tan elevado que se creó una situación muy negativa. Por tanto, les sugerí no prohibirlo de momento, pero sí ir ampliando los momentos de actividades individuales.

Pienso que si se trabajan estas experiencias, los niños van a tener menos necesidad de imitarse, porque van entendiendo este ‘yo’ personal e irán sintiéndose a gusto con ello. Al vivirlo ya de pequeños, cogerán experiencia y se evita que en su vida adulta la identidad gemelar lo gane de la identidad individual.

 

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Sobre la autora Coks Feenstra

Coks Feenstra, psicologa infantil, lleva desde el año 1995 investigando el mundo de los múltiples. En 1999 publicó el Gran Libro de los Gemelos. También colabora otras publicaciones como Psychologies o Crecer Feliz. Más info en la sección Autores.

Comentarios (1)

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  1. Paulina dice:

    Es bueno saber como trabajar la identidad desde pequeños. Ahora que mis niños gemelos tienen casi 16 meses papá y yo decidimos empezar a dedicar un tiempo privado con cada uno por 15 min o más en el parque. Aprendí que es importante hacerlo seguido ya que me da la oportunidad de ver cuales son las habilidades e intereses de cada uno de mis niños y asi poder ayudarlos a canalizar esos gustos en nuevos aprendizajes. Por ejemplo uno de mis niños disfruta mucho tocar su pequeño piano y el otro disfruta mucho bailar. Será uno artista musical y el.otro un bailarín?

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