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Hacer que mis gemelas se lleven mejor

“Tengo gemelas de casi 6 años. Desde que salieron de mi tripa, han estado peleándose.

Les pusieron en la incubadora juntas, porque por lo visto en la mayoría de los casos esto favorece su crecimiento, pero para ellas esto no funcionó. Después de 15 minutos las enfermeras vieron que era mejor separarlas. Y así siguen hasta el día de hoy.

Te doy algunos detalles:

  • Cuando no se pelean durante 10 minutos, ya estamos sorprendidos.
  • En las 24 horas al día, 7 por semana, cada 5 minutos hay discusiones y peleas.
  • No son capaces de jugar solas, siempre buscan su mutua compañía.
  • Son capaces de hacerse daño la una a la otra de modo preocupante, como pegarse con el patín.

Mi marido aguanta un poco mejor esa situación. Según él esa forma de comunicarse entre ellas es normal para ellas. A mí me cuesta mucho y muchas veces lloro por dentro. Lo raro es que, aunque parece que siempre están peleadas, cuando algo ocurre, ellas dos son como un bloque y se apoyan incondicionalmente.

Esto lo complica aún más. No sé si debo dejarlas pelearse o debo intervenir. Y lo que más me pregunto: ¿No hay otra manera de relacionarse? ¿Pueden aprenderlo? Anhelo de todo corazón tener un fin de semana, o solo un día, sin peleas de hermanas.  O, simplemente, un cuarto de hora sin peleas.

Bastantes veces nos vamos solamente con una de las gemelas. Y esto funciona muy bien. Incluso a veces una duerme en casa de los abuelos. Y en estos días se echan mucho en falta.

Cuando mis gemelas vuelven a estar juntas, muchas veces enseguida renuevan la lucha o se abrazan fugazmente, como si ellas mismas se asustasen del momento de ternura. Pero mi corazón de madre da, entonces, un vuelco de alegría. Y esto solo he visto en sus casi 6 años de vida unas 8 veces. No exagero.

¿Me puedes dar algunas pautas?”

Viviana, madre de gemelas de 6 años

 

Hola Viviana:

El relato sobre tus gemelas me recuerda a lo que me dijo una vez una madre de trillizas monozigóticas. Sus hijas también estaban peleadas y reñidas todo el día. Ella en un momento dado suspiró que no podía más.

Y su trío, sorprendidas, le contestó: Pero mamá, ¿no sabes que no estamos peleando ni estamos enfadadas? Solo lo parece…..’. Desde aquel momento la madre decidió pasar de sus riñas y hacer oídos sordos.

Pienso que es bueno intentar aceptar su forma de relacionarse. La vehemencia de su relación también indica la unión entre ellas.

Al mismo tiempo me parece legítimo pedir que la convivencia y el día a día para ti sean más ligeros, así que te propongo unas pautas:

  • Habla con ellas y proponles que intenten crear un ambiente más armonioso. Deben intentar pelearse menos y ser más amables la una con la otra. Dales ejemplos de cómo hacerlo. Cada noche antes de dormir, evalúa el día con ellas y si el día ha transcurrido medianamente bien, le dibujas un sol en un calendario. Con un determinado número de soles habrá un premio, como irse juntas contigo al cine o hacer galletas.
  • Léeles libros infantiles que expliquen las emociones. Es importante que sepan dar palabras a lo que sienten en su interior en vez de pelearse físicamente. Poner palabras a las emociones ayuda al niño a calmarse (también a los adultos). Y de paso, leyendo sobre las emociones, van conociendo mejor las diferentes emociones. Todo relacionado con el desarrollo emocional les vendrá bien.
  • Si se pelean en un grado muy alto de ruido, mándales a su cuarto para que lo solucionen juntas en otro lugar.
  • Debes intervenir cuando hay riesgo de hacerse daño la una a la otra, pero en todas las demás situaciones es bueno que lo solucionen ellas.
  • Sigue con las actividades a solas con una niña y organiza con cierta frecuencia una salida a casa de los abuelos. Esto te dará a ti la tranquilidad que necesitas. T
  • Es bueno que después del colegio, jueguen con otros niños. Organízalo. Una con alguna amiga en su casa y la otra niña en vuestra casa con un compañero. Estando con otros niños, tendrán que cambiar su modo de relacionarse.
  • Ten en cuenta que a medida que vayan creciendo, aprenderán a controlar mejor sus impulsos.
  • Háblales siempre en tono suave y cariñoso. Con el tiempo lo imitarán.

 

Muchos ánimos. Entiendo que el día a día no es fácil. La vehemencia es parte de su carácter y esto no cambiará mucho a lo largo de su vida, pero su modo de comportarse sí se mejorará con el tiempo. En ello influye la madurez y también la educación.

Un saludo muy cordial,

Coks Feenstra

 

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Sobre la autora Coks Feenstra

Coks Feenstra, psicologa infantil, lleva desde el año 1995 investigando el mundo de los múltiples. En 1999 publicó el Gran Libro de los Gemelos. También colabora otras publicaciones como Psychologies o Crecer Feliz. Más info en la sección Autores.

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