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El reencuentro entre el gemelo nazi y el gemelo judío

La semana pasada os conté la historia de Jack y Oskar Yufe, gemelos nacidos en 1933 y que fueron separados a los 6 meses de edad. Jack se quedó con su padre judío, en la isla caribeña Trinidad (en aquel entonces bajo dominio inglés) y Oskar se mudó a la Alemania nazi con su madre católica.

Los hermanos se vieron por primera vez a los veintiún años, en 1954. En aquel primer encuentro las diferencias de cultura, historia y pasado impedían que los dos llegaran a congeniar.

Pasaron 25 años antes de volver a verse. ¿Cómo transcurrió este encuentro? Los hermanos gemelos ¿Fueron  capaces de vencer sus diferencias? ¿Qué era más fuerte: su relación gemelar o sus orientaciones políticas y religiosas, totalmente opuestas?

 

Los estudios de Thomas Bouchard sobre los gemelos Yufe

En 1979 Jack, ya casado y con hijos, se entera que en la Universidad de Minnesota (EE.UU.) se está llevando a cabo una investigación entre gemelos separados al nacer y criados en entornos distintos.

Para la ciencia estos gemelos son especialmente interesantes, ya que comparten sus genes, pero no el entorno ni la educación con la que se criaron. Por tanto, si se les miden características de sus personalidades y estas son idénticas o muy semejantes, se puede concluir que los genes tienen una influencia poderosa, más fuerte que el entorno. Es el debate entre nurture versus nature (educación contra naturaleza).

Jack escribe al psicólogo de esa investigación, Thomas Bouchard, para saber si ambos pueden participar. Cuando la respuesta es afirmativa, manda una carta a Oskar para preguntarle si quiere participar. También él está entusiasmado.

Los dos en su fuero interior sienten que se les presenta una oportunidad de oro para conocerse e intimar. Quieren saber si su relación gemelar puede desarrollarse, a pesar de sus diferencias, causadas por la época histórica que les tocó vivir e ideologías opuestas.

 

La llegada de los gemelos Yufe al aeropuerto

Bouchard solía recoger personalmente a sus invitados del aeropuerto. Escribiría en sus apuntes:

‘Estoy junto con Jack que aterriza unos momentos antes que su hermano. Noto cómo Jack contiene su respiración al ver descender del avión a su hermano, vestido con las mismas gafas de sol rectangulares y en una camiseta, igual a la suya, azul y con dos bolsillos con charreteras’.

Notas de Bouchard

Llevan también el mismo bigote y peinado y hablan del mismo modo, aunque en un idioma distinto. El mismo Bouchard queda impresionado.

Las similitudes entre ambos gemelos eran más que evidentes

Las similitudes entre ambos gemelos eran más que evidentes

En la semana que dura la investigación, contestan a multitud de preguntas, rellenan cuestionarios sobre sus vidas, se someten a pruebas médicas y mediciones físicas diferentes… etc.

Los gemelos aparecen vestidos prácticamente iguales y comparten muchos hábitos nada frecuentes

Se recoge información a base de un total de 50 horas de pruebas, entre ellas habilidades mentales y entrevistas con psicólogos. Entre ambos hay grandes similitudes.

Comparten hábitos nada frecuentes como estornudar en ascensores (para ver el efecto en los demás), leer libros de atrás hacia delante, tirar de la cadena del váter antes de utilizarlo, llevarse gomas elásticas en la muñeca y cubrir los bolígrafos con cinta para tener mejor sujeción…etc.

Sus perfiles de personalidad son sorprendentemente similares: Ambos tienen un fuerte pronto, son impacientes, exigentes con sus hijos, imponen sus voluntades a sus allegados más cercanos, están a veces mentalmente ausentes. También sus gestos y amaneramientos son muy parecidos, como su modo de andar, moverse, quitar objetos en una mesa para ver mejor al otro, etc.

Pero también hay diferencias; a uno le gusta el esquí y al otro navegar. Las mayores diferencias se hallan en sus orientaciones políticas y religiosas.

 

El efecto del reencuentro en la relación gemelar

Verse les ayuda a ambos a conocer no solo el uno al otro, sino también a uno mismo. Los hermanos se sienten atraídos mutuamente, pero al mismo tiempo hay tensión. Les espera el reto más difícil que quizás exista: amar al otro a pesar de tener ideologías dispares.

No pueden hablar de la guerra, ni de la marina israelí donde sirvió Jack, ni del ejército alemán sin enfadarse ni sentirse incómodos el uno con el otro. La situación que había vivido cada uno en su pasado, se interpone en cada encuentro y cada diálogo, a pesar del cariño que se profesan. La historia mundial –la brecha entre los aliados y los alemanes- les causa una profunda herida. Incluso en ellos que biológicamente son lo más parecidos que pueden ser dos personas.

Los hermanos, tras la semana en la Universidad, no reniegan del contacto. Hacen varios viajes juntos, a veces ellos dos, otras veces acompañados por sus respectivas mujeres e hijos. Mantienen el contacto, a pesar de lo difícil que resulta. Cada vez anhelan verse y se regocijan del próximo encuentro que luego les suele decepcionar.

Aunque siempre hay una cierta tensión presente, los hermanos poco a poco van acercando posiciones

El distanciamiento entre ellos es dificilísimo de superar, cierta tensión siempre está presente. También el hecho de ser tan parecidos les causa cierta incomodidad, como si les privara en cierto modo de la propia individualidad. Esto se debe, lógicamente, al hecho de no haber crecido juntos.

Pero cuando Oskar en 1994 cae enfermo, Jack viaja a Alemania para estar con él. Muere en 1997, afectado por un cáncer de pulmón, debido a su trabajo de minero.

Jack ha muerto hace unas semanas, en noviembre este año, afectado por un cáncer de estómago. Y con ello termina su increíble historia.

Las diferencias ideológicas habían ido amainando poco a poco. La madurez les ayudó a entender mejor sus diferencias y ver lo relativo de sus situaciones. Oskar dijo una vez a su hermano:

Si la situación se hubiera producido al revés, yo habría sido un judío y tú un nazi’.

Con estas palabras (el judío y el nazi) su caso fue descrito en los artículos dedicados a ellos. No obstante, Oskar no fue un nazi, sino un alemán que vivió una época horrible de la historia mundial (además, al terminar la guerra, solo tuvo 12 años).

Oskar no estaba orgulloso del pasado nazi de su país. Una vez visitó los campos de exterminio en Auschwitz, algo que solo reveló a Jack, y no a su familia. Quería saber y ver lo que había ocurrido. A sus hijos les obligó ver los documentales sobre el Holocausto.

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial el tema cada vez le obsesionaba más e intentaba encontrar respuestas. Fue educado en la ideología nazi (su abuela era una ferviente nazi) y también su padrastro, pero él, a mayor edad, se distanció de estas ideas.

 

Los gemelos Yufe: Una historia llena de significados

El carácter tiene una fuerte base genética, mientras que el entorno modela nuestras ideas sobre el bien y el mal

Esta historia nos enseña dos cosas: Los caracteres no cambian al vivir en situaciones completamente distintas. Jack y Oskar tenían un perfil de personalidad muy parecido.

Pero el entorno y la cultura familiar influyen en nuestros pensamientos e ideas sobre el bien y el mal. La afiliación religiosa (el tipo de religión que se elija) es principalmente ambiental, aunque la religiosidad (propensión a ser religioso) en sí tiene un componente genético. Por ello uno fue judío y el otro católico.

Su historia también nos enseña cuán difícil es superar ciertas discrepancias, aunque sean aprendidas, incluso para ellos que se parecían tanto por la carga genética idéntica.

El azar o quizás la providencia quiso que Oskar tuvo nietas gemelas, idénticas (hijas de su hijo). Disfrutó mucho con ellas y verlas juntas sin duda le debe haber causado una mezcla de felicidad y añoranza. Pudo ver y apreciar lo que él y su hermano no habían podido vivir.

Para más información, os invito a ver este documental en inglés:

 


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Sobre la autora Coks Feenstra

Coks Feenstra, psicologa infantil, lleva desde el año 1995 investigando el mundo de los múltiples. En 1999 publicó el Gran Libro de los Gemelos. También colabora otras publicaciones como Psychologies o Crecer Feliz. Más info en la sección Autores.

Comentarios (6)

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  1. Q pasada!!! Supersuperinteresante!!!

  2. Ishaces dice:

    Me encanta!!! La verdadera amistad es aquella en la que las diferencias no pueden separarnos. Si no, no tendría ningún mérito. Lo mismo con la familia, querer a todos como son, el amor es más fuerte que nada.
    Y además tratar con gente de todas las ideas enriquece mucho.

  3. Sylvia Sg dice:

    Interesante desde luego!

¿Y tú qué opinas?