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Mellizas: Cuando una se porta mal, la otra es santa

“Querida Coks,

Te quiero comentar algo que ya llevo observando bastante tiempo. Tengo mellizas, de casi 4 años y una niña pequeña, de un año.

Observo que cuando una de las mellizas se comporta fatal y se sale de sus casillas, la otra se mantiene muy callada, tranquila y colaboradora. También me dice cosas como ‘¿A qué yo soy buena mamá?’. En estos momentos es todo lo contrario de su hermana.

Yo leí en tu libro sobre el síndrome de la intensificación gemelar, en el que uno arrastra al otro en su furia, pero en mi caso es todo lo contrario.  Y lo hace tanta una como la otra.

Me parece muy curioso y me gustaría saber cuál es la explicación a este comportamiento.”

Margarita, madre de mellizas de 4 años

Querida Margarita:

Sí, es una observación curiosa, que, por cierto, más padres me han comentado. Creo que tiene una explicación.

Es más común en niños pequeños, entre 3 y 6 años. A estas edades se está formando la base de su conciencia moral. Empiezan a distinguir entre el mal y el bien. Lo aprenden de sus papás.

Este comportamiento obedece a la necesidad de verificar las reglas

Tus hijas están ahora inmersas en este proceso. Si una se comparta mal, la otra se asusta de su comportamiento. Sabe que eso no está bien pero ello no impide que en otro momento pueda mostrar una conducta parecida, algo comprensible para una niña pequeña (tal y como explicaré a continuación).

En el momento en que su hermana hace justo lo contrario a lo que es bueno, según como estáis enseñándoles, ella se esfuerza para ser buena y pide al mismo tiempo la aprobación de que esa conducta es la correcta.  Lo hace para asegurarse de que las reglas son esas.

También puede influir que la melliza que en ese momento se comporta bien, empatice contigo y quiera protegerte. Se siente, de alguna manera, responsable de su hermana e intenta restablecer el equilibrio de la armonía. Si ella se comporta muy mal, pues yo me comportaré extraordinariamente bien.

Ten en cuenta que los gemelos suelen sentir una gran responsabilidad (y solidaridad) el uno hacia el otro, más que entre hermanos no gemelos.

También es posible que se sienta responsable del comportamiento de su hermana melliza

Las malas conductas son inherentes a todo ser humano e incluso más a los niños que todavía deben aprender a lidiar con sus emociones.

La niña que en un momento dado se comporta bien para contrarrestar la mala conducta con su hermana, en otro momento hará lo mismo. Ella, sin duda, también pasa por momentos en que se convierte en una bola de furia, por algo que le prohibas o que no le salga bien.

En el niño pequeño la corteza prefrontal del cerebro todavía no está madura. Es la parte que regula las emociones y controla las conductas sociales.

Cuando le sobreviene una rabieta o un gran enfado, la corteza prefrontal queda temporalmente fuera de juego  y es la parte emocional de su cerebro, en concreto las amígdalas, la que está al mando.

Como la parte racional no está disponible en estos momentos, no tiene sentido intentar  hablar con la niña (o el niño) para que entre en razón. Es mucho mejor es dejar que la rabieta siga su curso y amaine el mal humor.

Una vez pasado el mal trance, es cuando la niña (o el niño) puede hablar de lo que le pasó; ya podrá razonar, escucharte e intentar reflexionar, aunque ojo: La auto-crítica aún está lejos de aparecer.

Quizá convenga mandar un mensaje tranquilizador a la niña que en ese momento no se está portando mal para que pueda relajarse

Por lo menos hasta los 9 a 10 años a un niño le resulta difícil reflexionar sobre su propia conducta. Tus niñas todavía están en una edad en la que las emociones se apoderan de ellas. Necesitan dar rienda suelta a lo que sienten. Necesitan aún aprender a controlarse.

Cuando se produce la situación que me comentas (una se comparta fatal, la otra es un  angelito), quizás convenga tranquilizar a la última. Dile algo como ‘cariño, se le pasará, lo sé, así que tú no te preocupes’. Mediante este mensaje le haces saber que tú controlas la situación y que entiendes lo que está pasando.

Esto le inspirará confianza y le hará entender que no hace falta ser un ángel para que la situación se normalice. Le resultará todo un alivio.

Un saludo muy cordial,

Coks Feenstra

 

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Sobre la autora Coks Feenstra

Coks Feenstra, psicologa infantil, lleva desde el año 1995 investigando el mundo de los múltiples. En 1999 publicó el Gran Libro de los Gemelos. También colabora otras publicaciones como Psychologies o Crecer Feliz. Más info en la sección Autores.

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