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Tradiciones navideñas con vuestros gemelos y mellizos

Con la Navidad se conmemora el nacimiento del Niño Jesús. No obstante, muchas de las tradiciones típicas de la Navidad se remontan a épocas anteriores a este hecho.

 

¿Cuál es el origen de la Navidad?

Decoraciones, regalos y comidas opulentas son originalmente tradiciones profanas que luego pasaron a formar parte del Cristianismo.

En la primera época del Cristianismo había polémica sobre la fecha exacta del nacimiento del Niño Jesús. Se decidió, entonces, por la fecha del 25 de diciembre, porque coincidía con la celebración de muchas otras religiones del solsticio: el momento en el que el sol alcanza el punto más nórdico del cielo. Los griegos, los romanos y las poblaciones norte-europeos hacían celebraciones para seducir a los dioses de cara a las siguientes cosechas.

Los rituales navideños eran profanos hasta el siglo XIII; solo en la clase alta y en los monasterios adquirieron un significado religioso. La historia del Niño Jesús se convirtió en una tradición del pueblo cuando el Santo Francisco introdujo la costumbre de que sus feligreses presentasen la historia en escena. Este ritual hoy en día pervive en la exposición del belén.

A partir de allí se celebra la Navidad en un ambiente religioso en muchos países. En el siglo XVIII se prohibieron esas celebraciones en Inglaterra, pero más tarde volvieron a instaurarse en el ámbito privado y familiar. Y esta característica se mantiene hasta el día de hoy. La Navidad es una fiesta familiar por excelencia.

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¿Por qué se empieza a celebrarlo tan pronto?

Podemos ver el árbol y las típicas decoraciones ya al principio del mes de diciembre. Tiene su explicación ya que antes del día señalado, el 25 de diciembre, está el periodo de Adventus.

Es un periodo de preparaciones que se inicia el domingo más cercano a la fecha del 30 de noviembre. Anteriormente se limpiaban la casa y los establos y se prestaba más tiempo a la higiene personal.

Hoy en día este ritual se traduce en decorar la casa y comprarse ropa nueva. También pensamos en el prójimo; hacemos colectas, compramos regalos y mandamos tarjetas de Navidad.

Estas expresiones de solidaridad se remontan a los romanos: ellos durante las fiestas del invierno llevaban ofrendas a los dioses, se daban regalos entre sí y liberaban a los esclavos durante unos días.

 

¿Qué representa el árbol?

El árbol navideño es una tradición relativamente nueva que tiene su origen en el culto milenario de árboles de ciertas poblaciones. Las plantas y los árboles de hoja perenne fueron considerados como mágicos porque sobrevivían en el invierno.

Decorar el árbol, como el pino, era una manera para honorar el eterno retorno a la vida. De las ramas de los pinos originalmente se hacían guirlandas, una tradición de los romanos que los colgaban en la puerta, como señal de victoria. La guirnalda con nueces y moras es una tradición escandinava.

El árbol navideño como tal no era conocido hasta el siglo XIX, menos en Alemania. Esto cambió cuando la Reina Victoria en 1840 mandó colocar un árbol decorado en el Castillo Windsor para sus hijos.

Antiguamente se decoraba el árbol con manjares, como manzanas, un símbolo de fertilidad y riqueza. Ahora son las bolas, todavía símbolo de la fertilidad. Las velas en el árbol, ahora sustituidas por luces, hacen referencia al cielo, repleto de estrellas. Y una vela en la repisa de la ventana sirve para señalar el camino a la familia sagrada.

 

Vivir la Navidad con vuestros hijos

Y ahora os toca celebrar estas fechas con vuestros gemelos, trillizos o más. Sin duda, es una fiesta alegre y entrañable, aunque a veces no exenta de cierto estrés.

Tareas como hacer las compras y elegir los regalos se añadan a las múltiples tareas que ya llenan vuestros días. Por tanto; empieza pronto y delega todo lo que sea posible (por ejemplo: en vez de hacer la comida, procura que os inviten).

También los niños pueden sufrir cierto estrés, ya que perciben el vuestro. Y además, su propia excitación y sus expectativas atribuyen también a un estado de humor fácilmente irritable. He aquí unos consejos para que estos días transcurran de la mejor manera posible:

  • Mantén en la medida de lo posible sus ritmos de sueño. Unos niños cansados son más difíciles de llevar, ya que lloran, se pelean y sufren caídas con más facilidad. Además, estarán menos dados a obedecer y perder su (ya por sí limitado) autocontrol.
  • Las comidas con manjares que no conocen, no suelen ser de agrado de los niños, pues prefieren lo conocido a lo desconocido. Es una reminiscencia del nuestro pasado en el que había un temor a lo extraño (en aquel entonces era un instinto importantísimo porque evitaba que la gente comiese frutos o plantas venenosos). Este instinto, llamado neofobia, pervive todavía en el niño pequeño. Lo mejor es darles alimentos que conozcan y que sean de su agrado.
  • La sobremesa no es un ritual apto para los niños. Prepara alguna actividad que podáis hacer en familia, como bingo, adivinanzas o una película infantil que será de agrado para todos. También el tradicional cuento de Navidad es para muchos niños (y los adultos) un gozo que aumenta la sensación de unidad familiar.

 

Actividades amenas para las vacaciones de Navidad

Esas vacaciones se prestan para hacer algunas que otras actividades para las que normalmente no tenéis tiempo.

  • Haz un viaje corto en tren. Por ejemplo, si vivís en un pueblo, podéis visitar con ellos una ciudad más grande que esté cercana. Si vais por la tarde, los niños podrán disfrutar del espectáculo de las luces iluminadas.
  • Visita con ellos una exposición de belenes. Los ayuntamientos suelen organizarlas. También una función de teatro es una buena idea.
  • Dedica una tarde a hacer tarjetas de Navidad con ellos que luego mandarán a los familiares. Se necesita solo unas cartulinas, en blanco, rojo y verde, unos tubitos con estrellitas y pegamento.
  • Hacer galletas con ellos, mediante moldes como estrella, corazón, etc., es una actividad lúdica. Haciéndolas con un agujero en el medio, se pueden colgarlas con una cinta roja en el árbol. Con ello volvemos a la tradición de decorar el árbol con manjares.

¡Felices Fiestas a todos!

 

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Sobre la autora Coks Feenstra

Coks Feenstra, psicologa infantil, lleva desde el año 1995 investigando el mundo de los múltiples. En 1999 publicó el Gran Libro de los Gemelos. También colabora otras publicaciones como Psychologies o Crecer Feliz. Más info en la sección Autores.

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